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Cualquier empresa, es decir, cualquier concepto de negocio que se lanza al mercado o que lleva un tiempo en él –cualquier marca, vaya– necesita lograr visibilidad: hacerse un hueco en el trasiego de información que circula por el ciberespacio.

Ha de darse a conocer y lograr escalar posiciones en la mente de sus clientes y/o posibles consumidores, tratando de aparecer en los medios, en los blogs más visitados, en los portales de referencia de su especialidad, en YouTube… Hasta ahí, todos de acuerdo.

Dicho esto, en muchas ocasiones la complejidad del día a día no le permite a la pequeña empresa –cuando no empresa unipersonal– destinar a esta tarea el tiempo necesario. Y ahí es donde cabe valorar como solución la externalización de este servicio.

Porque de nada valen los parches: «ahora me ocupo… ahora no…»; «responderé a este cuestionario cuando tenga tiempo… uy, se me pasó la fecha…»; «tengo pendiente decirle que sí a un periodista que me ha propuesto un artículo… anda, si me ha dicho que ya no trabaja en este medio…».

¿Por qué externalizar una gestión de la comunicación de tu empresa?

A la larga, lo que no se hace de una forma planificada, ni responde a una estrategia, ni es una tarea cumplida ni sirve absolutamente para nada.

De ahí que volvamos a la posibilidad de contar con una agencia que se ocupe, y lo que es más: aporte un sentido a todo ello, más allá de cumplir el expediente.

Obviemos la parte pecuniaria. Porque a nadie se le puede escapar a estas alturas que trabajar con una empresa externa es dos veces –por no decir tres– más asequible que contratar personal fijo. Máxime para una tarea que no es precisamente el núcleo de actividad de la marca, del negocio. Pero es que, además, una agencia de comunicación ofrece servicios “tradicionales” de prensa, radio, televisión… y una estrategia digital que se ocupa de gestionar la reputación corporativa de la empresa en los nuevos medios: las redes sociales, YouTube, los canales de mensajería instantánea (Whatsapp, Telegram…).

¿Qué beneficios me puede dar una agencia de comunicación?

Más allá del prosaico dinero, la visión multisectorial que puede aportar una agencia de comunicación, que trabaja con clientes de mil y un sectores, es sumamente valiosa: por lo general, uno está sumido en la cotidianidad de su sector, y este enfoque es un valor añadido que a menudo ofrece interesantes novedades a poner en práctica nunca antes pensadas por la competencia.

Como sucede con cualquier otra faceta que se subcontrata, un punto de vista externo a la empresa desvela y corrige errores que pasan desapercibidos por la costumbre.

Ahora bien, no hay dos empresas iguales. Y las necesidades de una multinacional no son las mismas que las de una startup; como tampoco lo son las de una cadena de franquicias con presencia en todos los puntos de la geografía española o las de un negocio local. A la fuerza, las estrategias a seguir en comunicación han de ser diferentes.

Y en este sentido, contar con expertos que aporten una visión externa sobre las necesidades comunicativas de una marca, más objetiva que la de quienes trabajen dentro, facilita ese punto de vista fresco, esa detección de oportunidades y riesgos. Puesto que parte de su trabajo es estar informados de las nuevas tendencias y saber qué hacen los competidores.

¿Qué debes tener en cuenta?

Una agencia de comunicación informa puntualmente a los clientes que se dejan asesorar –esa es otra: si contratas a expertos en cada campo, déjales que te asesoren, y no trates de imponerles tus ideas…– de las novedades en los medios de comunicación. Porque tratan a diario con periodistas.

Así que si quieres influir en tus futuros clientes, la clave no está en lo que tú digas que es tu marca, sino en lo que la gente perciba de ella. Y una parte de esa reputación se construye en los medios de comunicación. Por eso, una agencia de comunicación va a crear el clima propicio para que éstos se interesen por ti y por tu empresa.

Seguiríamos dándote motivos para contratar a un buen grupo de periodistas y expertos en Internet, pero sabemos que la capacidad de leer en la red es relativamente corta. ¿Ves? Somos conscientes de qué se publica y cómo se publica para lograr el mayor impacto. Aún así, quizás nunca seas portada del ‘Washington Post’, al menos de momento, pero haciéndolo como es debido tienes una posibilidad de lograr apariciones mediáticas interesantes. ¿Hablamos?

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